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Cómo hacer cosas con palabras

Bernardo SalcedoCómo hacer cosas con palabras

14 de diciembre a 12 de marzo de 2017

La muestra que presenta en diciembre de este año el Museo de Arte Moderno de Medellín en su espacio “Homenajes MAMM”, orientado a la conmemoración de artistas fundamentales en el panorama del arte colombiano, está dedicada al artista Bernardo Salcedo. Curada por Ana María Lozano, estará constituida por más de ochenta obras pertenecientes a colecciones públicas y privadas de Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Bogotá, Pereira y Cali.

Con sus obras Bernardo Salcedo, planteaba que el arte no era sinónimo de pintura, pero que, por otro lado, tampoco tenía que ser escultura. Ni lo uno ni lo otro sino un ámbito ampliado y complejizado en donde la mera presencia de las piezas insinuaba la necesidad de introducir conceptos y lugares simbólicos renovados. Salcedo vinculaba lo común y extra artístico al ejercicio del artista y planteaba también la palabra. De hecho, sus piezas, no son sólo dirigidas a la mirada, o quizás al tacto. Sus piezas se leen al tiempo que se miran, en ellas el lenguaje forma parte estructural de la obra.

Obra: Bernardo Salcedo. Sin título de la serie "Cajas blancas", Ensamble de objetos. 39,6 x 25 x 11 cm 

Cómo hacer cosas con palabras. Homenaje MAMM, Bernardo Salcedo.
Cómo hacer cosas con palabras. Homenaje MAMM, Bernardo Salcedo.
Cómo hacer cosas con palabras, Bernardo Salcedo. Foto Carlos Tobón.
Cómo hacer cosas con palabras, Bernardo Salcedo. Foto Carlos Tobón.
Cómo hacer cosas con palabras, Bernardo Salcedo. Foto Carlos Tobón.
Cómo hacer cosas con palabras, Bernardo Salcedo. Foto Carlos Tobón.

El filósofo J.L. Austin publicó en 1955 un grupo de conferencias que refieren la existencia de ciertas expresiones del lenguaje que no son ni descripción ni enunciado (algo comprobable como falso o verdadero), sino que son frases que al ser pronunciadas comprobable como falso o verdadero), sino que son frases que al ser pronunciadas ejecutan la acción que designan. Ejemplos de ello serían la promesa o la maldición, en cuanto acometen la acción que expresan en el acto mismo de decirlas. La palabra, dicho así, puede estar investida de un poder de creación fulminante. A esa clase de expresiones Austin las denominó “performativas”.


Bernardo Salcedo emplea objetos preexistentes a los que desplaza las convencionalidades de uso para proveer otras nuevas, muy a la manera del ready made.  A ese gesto lo entendemos como un acto performativo. Dice, “he aquí una hectárea de heno” y lo que señala deviene eso. Sus actos de transformación y de redefinición de los objetos cotidianos, la articulación entre palabra e imagen, la relación entre significado y forma, son acciones que inmediatamente cuestionan el sentido mismo de la designación.


Pensado así, el acto creativo se convierte en un acto deconstructivo pues así como este tiene el poder de designar también tiene, y de modo simultáneo, la facultad de interrogar ese poder. Ese acto “recuerda” que no existe esencialidad en el lenguaje ni en las convenciones -precisamente porque son eso, convenciones-: son los usos y los usuarios los que existen. De hecho, un objeto no es un objeto y una obra de arte no es una obra de arte, son efecto de una construcción cultural, eventualmente transitoria e impugnable. Detrás de un artefacto denominado arte, lo que existe es una voluntad de época, comunal y consensual, de vehicular un cierto significado o un cierto uso o una cierta modalidad de representación por medio de una materia dada.


Bernardo Salcedo, con su pulcritud de arquitecto, dio comienzo a su carrera, fragmentando lo preexistente, retando al medio colombiano al desdeñar definiciones e ideas preestablecidas Como gran irreverente, replanteó las instituciones (no hay escudo, no hay patria), o los iconos (es posible “pintar” un bodegón sin imágenes), o la identidad (no hay rostro, solo hay un oficio). En medio de la evidencia de la rotación de sentidos, de la inestabilidad del signo, nosotros, espectadores de sus operaciones, nos podemos asir al humor, al juego de palabras o a la risa, para recordar con Salcedo en medio de ese trágico escenario, que todo es transitorio e inestable, todo es movedizo y mutable.

Ana María Lozano (Bogotá, 1964)


Maestra en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Magistra en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente, Gerente de Artes Plásticas de la FUGA y Subdirectora Operativa (E) de la misma institución. Investigadora, curadora y docente. Entre sus intereses de investigación se cuentan la historia del arte y su historia, la teoría e historia de la fotografía; el arte y el discurso antrópico.

 

Entre sus proyectos curatoriales más recientes se cuenta la curaduría de “El fin de la excepción humana” en la Fundación Gilberto Álzate Avendaño. 2016;  “Referentes. Lo  Continuo/Lo Discontinuo”, en el marco de ArtBo 2015, curaduría de carácter histórico que revisó obras fundamentales del conceptualismo latinoamericano.  


Fue cocuradora y cogestora de eventos tales como Televisión, muestra Internacional de Artes Electrónicas, Museo de Arte Moderno de Bogotá, 1999; VIII Bienal de Arte de Bogotá, 2003-04, Museo de Arte Moderno de Bogotá, varias sedes; Fotográfica I, 2005, Bogotá, varias sedes; Experimenta Colombia, Banco de la República, 2005; Fotología 6, 2008, varias sedes.